Ponga atención a lo que voy a contar.
Ocurrió una fría noche de Cornellá en un rincón,
no recuerdo muy bien porqué sucedió,
sólo recuerdo que estaba en un bar.
¿Por qué será?
La clientela bebía,
el futbolín encontraba las miradas perdías,
los codos en la barra.
En fin, cerveza fría
por mi garganta se derramaba.
Qué escalofrío se pudo sentir
cuando entró un tipo bajito,
pero eso sí, vacilón,
que poseía todo lo que el bar quería,
un toque mágico pa la afición.
¿Por qué será?
Y el tipo era una máquina,
un pasao de página,
cómo las colaba,
cómo presionaba,
en fin, se divertía.
Y toda la gente le cantaba…
Tú eres una fiera porque entras partiendo la pana,
invitando a la peña, invitando a cañas,
a la hija de la dueña la tienes loca, loquita, loca.
Se veía de venir el marrón,
por lo menos desde mi posición.
Y el colega la empezó a vacilar del tirón,
pero la suerte a veces cambia de banda.
Y el viejo de la niña saltó la barra,
menuda la panza, mirada desbocada,
cuchillo jamonero.
Y toda la gente le cantaba…
Tú eres una fiera porque entras partiendo la pana,
invitando a la peña, invitando a cañas,
repartiendo leña,
enseño la pipa, que quieres más señas.
Tiros y más tiros en un bar,
la pasma está a punto de llegar.
Yo me quedé con más ganas de juerga,
lo vi todo desde la puerta…
La cuenta Joe.