Canto como ladran los perros,
ladro como cantan los hombres.
Vivo como el protagonista de un entierro,
y muero en la boda de un espermatozoide.
Derrocho cheques sin fondo,
y bebo solo por ser abstemio.
Sufro como el último premio gordo,
gozo como el último gordo sin premio.
Y te veo con los ojos cerrados,
te sueño con los ojos abiertos.
Subo al cielo con cien mil pecados,
y rezo para bajar al infierno.
Me rajo si me ojeas de reojo,
de lejos me cojo una jarra y me mojo,
que mis ojitos rojos se ponen.
Me rajo si me ojeas de reojo,
de lejos me cojo una jarra y me mojo,
que tus ojitos rojos me ponen.
Trabajo en pensar un gran pensamiento,
pienso en trabajar en un gran trabajo.
Lloro como el último hombre de hierro,
y me troncho como un recién castrado.
Cobro dinero negro de droga,
pago dinero blanco a un camello.
Que un pez en el agua como yo
no se ahoga si no tiene la soga al cuello, ¡sí!
Desato el nudo de tu garganta,
te ato a la pata de la cama,
me entierro en el horno de tus mantas,
y desentierro mi hacha de guerra afilada…
Me rajo si me ojeas de reojo,
de lejos me cojo una jarra y me mojo,
que tus ojitos rojos me ponen…
Me ponen porque tú estás muy buena
y mi cabeza es muy mala,
porque a veces no piensa,
a veces se atabala,
a ratos va a oscuras,
a ratos se aclara.
Confundo los bolos con las balas,
me fundo con la funda de la guitarra.
Me callo y lo digo todo,
y abro el pico y no digo nada.