¿Por qué se me va
toda la fuerza por la boca,
que me condena y se equivoca
sin poderlo remediar?
¿Por qué no puedo pensar?
¿Por qué la luna se ha vuelto loca?
Ya no me quiere,
ya no me toca.
Luna lunera,
¿por qué te vas?
Porque ya no vivo,
siempre pendiente de tu pelo,
que siempre había nublado el cielo,
y amenazaba tormenta,
y que sabe a menta.
Porque ya no escribo
ni cuando puedo ni cuando quiero,
porque yo ya no soy el primero…
¿Por qué me suenan tan mal
todas las cuerdas de mis deseos?
¿Por qué hoy te veo y hoy no te veo?
¿Por qué no te estás quieta?
¿Por qué no te estás quieta y por qué soñar?
¿Por qué soñar ya no es bonito ni feo?
¿Por qué va siendo lo ultimito, lo ultimito,
lo ultimito que queda?
Porque ya no vivo,
siempre pendiente de tu pelo,
que siempre había nublado el cielo,
y amenazaba tormenta,
y que sabe a menta.
Porque ya no escribo
ni cuando puedo ni cuando quiero,
porque yo ya no soy el primero…
Párate a pensar,
pensar para que tus pensamientos
sirvan de hoguera donde yo me quemo por fuera
y tú por dentro.
Que no te queda tan mal
ese bonito vestido negro.
Lo que me pasa es que si te quitas la ropa
vuelo, vuelo, vuelo, vuelo…