Era una tarde tonta y caliente,
de esas que te quema el sol la frente,
era el verano del 97,
y yo me moría por verte.
Mi única idea era camelarte,
era llevarte a cualquier parte,
yo ese día tocaba en el bar sin nombre,
y allí esperaba encontrarte.
Me puse un pantaloncito estrecho,
la camiseta de los conciertos,
vamos Josele, tira p’al coche,
porque esta noche nos la comemos.
Y al pasar por tu calle allí estabas tú,
esperando en la parada del autobús,
comiéndote con gracia aquel chupachup,
¡qué vicio, qué vicio!
No sé qué me dio por la espalda
cuando vi la raja de tu falda,
que un Seat Panda se me cruzó
y se comió el parachoques de mi Ford Escort.
Por la raja de tu falda
yo tuve un piñazo
con un Seat Panda.
10:40 post meridiam,
llegamos tarde para no variar,
y el tío del garito esta mosqueao
porque aun no hay nada montao.
Y la gente entra que te entra,
y yo enchufa que te enchufa,
mi hermano prueba que te prueba,
¿esto se escucha o no se escucha?
Entre el calor de la gente, alma del ambiente,
los focos deslumbrantes son muy potentes,
el público delante muy expectante,
¡caliente, caliente!
De repente se abrió la puerta
mientras yo cogía la guitarra,
y me temblaron las piernas
al ver de nuevo la raja de tu falda.
Por la raja de tu falda
yo rompí tres cuerdas
de esta guitarra.
Y ahora ya pasado el tiempo
parece que fuera ayer,
desde que desapareciste del concierto
yo no te he vuelto a ver.
Ya no recuerdo tus ojos,
ni siquiera tu mirada,
tan sólo puedo acordarme
de la raja de tu falda.
Por la raja de tu falda
yo me he obsesionao y voy de barra en barra.
Por la raja de tu falda
yo tuve un piñazo con un Seat Panda.
Por la raja de tu falda
yo tuve un siniestro con un Seat Panda.